Diezmar sí o no (Parte 24)
Continuación…
Así mismo años después de ya tener a su único hijo, Dios le prueba pidiéndole que se lo entregue en sacrificio y Abraham procede a sabiendas que Él le había prometido gran descendencia por medio de ese hijo. Por todo esto se le llega a conocer como el Padre de la fe.
Siglos después Juan el Bautista proclama que Dios puede levantar descendientes de Abraham de las piedras (Mateo 3: 9; Lucas 3: 8). El apóstol Pablo da crédito a aquella fe impresionante y proclama que todo el que es de fe ahora es también descendiente de Abraham (Gálatas 3: 6-9) y por ende recibe igualmente las bendiciones de él. Como puede constatar, acá entramos los gentiles, todos cuantos hemos creído en Cristo, en su Palabra y Obra sin haberlo visto ni escuchado físicamente.
Que ocurra esta gran fe en Abraham previo a la existencia de un pueblo llamado Israel y se nos ligue con ella a los creyentes gentiles por haber creído igualmente por fe al plan de Dios en Cristo Jesús, me trae gran gozo en darme cuenta como Dios ya me tenía en su propósito de redención. La verdad me conmueve hasta las lágrimas esto tan grande. Repito, sucede antes de un pueblo llamado Israel, de una ley mosaica, y de un sacerdocio levítico y aarónico.
Sí, Dios tenía un pueblo en la mira por el cual vendría la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo tanto para los judíos que creyeran como también para el resto de la humanidad.
Así que al llamar a Abram que luego vendría a ser Abraham, ya está poniendo a caminar su plan perfecto que nos incluye a usted y a mí como creyentes no judíos.
Esto no lo podían aceptar para nada los judíos que consideraban a los gentiles como menos que animales inmundos sintiéndose ellos y solo ellos como los únicos beneficiarios de las bondades y misericordias de Dios. ¡Qué errados que estaban!
Continuará…