domingo, 5 de julio de 2026

Diezmar sí o no (Parte 31)

Diezmar sí o no (Parte 31)

Continuación…

No se trata de una interpretación, note como toda la enseñanza presentada calza en toda la línea de la Palabra. No hemos forzado a la biblia a decir lo que nosotros queremos, la hemos escuchado en su esencia y espíritu y no hay contradicción por ninguna parte en ella.

Ahora usted no tiene excusa.

Entonces efectivamente el aportar recurso a la manera de Abraham que lo entregó voluntariamente para un sacerdocio eterno, mejor y mayor, está vigente para nosotros con las finalidades de bien social históricas antigua y neotestamentarias descritas. Esto no rompe en forma alguna con el propósito de Dios, sino que va conforme a su voluntad vista en la Palabra.

Estamos en una nueva y mejor forma del dar que no es ninguna revelación loca de algún iluminado que ande por allí, sino la que se inauguró hace dos mil años en la cruz con una nueva descendencia (nueva creación) salida de Cristo mismo (su iglesia); miembros igualmente de una orden sacerdotal mayor, la de Cristo; un sacerdocio nuevo y santo, los redimidos en Cristo.

Este es el genuino pueblo del Señor que nada tiene que ver con religiones ni organizaciones humanas. Gente resucitada en Cristo, nuevas criaturas. Gente que refleja a Cristo porque es Él en ellos. Peregrinos en este mundo porque no son de aquí. La iglesia santa comprada con la preciosa sangre de Cristo el Señor. Un pueblo que no se parece a nada que haya en este mundo ni tiene referencia de nada que conozcamos aquí.

Amén.

¿Qué falta?

Me gustaría cerrar compartiéndoles un documento que también escribí como una especie de resumen, pero en forma de 24 Máximas irrefutables acerca del diezmo que les servirá a los que estudian sin prejuicio la Palabra para afianzar la enseñanza en su corazón.

Continuará…


domingo, 28 de junio de 2026

Diezmar sí o no (Parte 30)

Diezmar sí o no (Parte 30)

Continuación…

Cuando sobrevenía alguna calamidad a algún sitio (como la hambruna que hubo en Jerusalén en aquella época), todos los creyentes de otras partes enviaban dineros que recogían organizadamente según prosperaban semana a semana para atender y aliviar las necesidades presentadas (1° Corintios 16: 1-4). Esos dineros eran recogidos por creyentes fieles que los transportaban y entregaban íntegramente a su destino. Nadie metía mano a nada dolosamente.

Qué hermosa y sana coordinación del Espíritu y para testimonio y ejemplo de cómo debían ser las cosas.

Así debía seguir siendo.

Bueno, así lo continuamos haciendo la iglesia de la Palabra.

Ahora ya no practicamos ningún diezmo legalizado porque ahora damos más que solo un diezmo equis. Y como nos lo sugiere en práctica el Nuevo Testamento, en la iglesia nunca se habló de dar diezmos. Ningún pastor, anciano, apóstol, obispo, profeta, maestro, evangelista, ¡nadie pidió diezmos! Por eso tampoco lo llamamos así porque nos hemos dispuesto a dar más que solo un diez por ciento. Es que esto es un sacerdocio mayor.

Todo nuestro recurso en realidad le pertenece al Señor porque somos total y completamente de Él. Ahora damos con alegría y gozo de manera deliberada atendiendo cualquier necesidad en la casa del Señor la cual casa somos nosotros el pueblo santo y redimido del Señor sabiendo que en ello está el fruto igualmente santo del Señor.

No damos para que Dios nos bendiga, es que ya fuimos supremamente bendecidos por ser de Cristo y damos con total libertad y liberalidad sin siquiera pensar en igualar lo que apenas los judíos hicieron. Lo nuestro es mayor y mejor como lo dice Hebreos.

Ahora bien, ya le mostré la manera sana de la Palabra. Le toca a usted obedecerla o negarse y seguir con su religión.

Continuará…