domingo, 18 de octubre de 2026

La costumbre de no congregarse (6° Parte)

La costumbre de no congregarse (6° Parte)

Continuación…

Cuando vemos multitudes que asisten a sus iglesias debidamente vestidos como quienes se dirigen a una reunión formal o a una fiesta, llevando a sus familias exactamente de la misma manera una y otra y otra y otra vez para cumplir algo que ya hace mucho realizan por defecto y tradición… ¿acaso no es eso una costumbre mortal? Tan mortal que se basa en evitar la consabida condena de la que se es objeto o a la que se expone su actor (según su tan desviada doctrina) si no asiste protocolariamente a su iglesia.

Para muchos, dicha costumbre es algo que comenzó desde sus etapas en el catolicismo; otros, lo que han vivido toda su vida desde su niñez en el medio cristiano.

A los cristianos de hoy no hay que convencerles de asistir, lo hacen y ya.

¿Pero qué hay por debajo? ¿Qué se ha perseguido con la obediencia ciega a ese protocolo? Control y aseguramiento del recurso financiero que representa cada feligrés. Todo en la manipulada idea de hacerles creer lo imprescindible que es asistir a un sitio “sagrado” para que Dios esté “complacido” con ellos y no falten para ser “alimentados” con su Palabra. La muerte que significa la dependencia a una forma y no la vida de depender y estar bajo Cristo únicamente.

¡Qué!, ¿será que solo estar con cristianos ayuda? Como ya dije, solo estar por estar no colabora nada. De hecho, para muchos hasta es problemático y huyen de ello. Ya vimos sus nefastas consecuencias. Para otros, sus tiempos de esparcimiento (como un club social).

Lo triste es que nadie en la iglesia tradicional puede ver que el sistema en que se encuentra es una normalizada y demoníaca programación de conciencias que tiene a todos como hipnotizados a repetir y repetir hasta morir una práctica errónea e infructuosa. Es tal la manipulación, que ninguno allí jamás aceptará ni reconocerá estar siendo utilizado porque están convencidos y seguros de estar obedeciendo el mandamiento de la Palabra de no dejar de congregarse. ¡¡Qué horror!!

Continuará…


domingo, 11 de octubre de 2026

La costumbre de no congregarse (5° Parte)

La costumbre de no congregarse (5° Parte)

Continuación…

La alerta de Hebreos 10: 25 -aunque usted no lo crea-, es un tema de vida o muerte. No estoy diciendo salvación o condenación de nadie aclaro, sino de obediencia o rebeldía frente al diseño perfecto de Dios que pretende un impacto directo en el ser de cada miembro, resultado natural de cuando los creyentes se juntan en reuniones interactivas.

De nuevo no un simple juntarse así porque así sino de algo que conlleva todo el propósito divino de cimentación del creyente y su crecimiento espiritual. ¡Nada de números, dinero, ni mucho menos control, por Dios!

El solo juntarse sin más ni más no produce nada, al menos en el propósito de Dios, pero el congregarse bíblicamente hablando es una experiencia enriquecedora de vida.

Jesús lo dijo claramente: en medio de dos o tres congregados en mi nombre allí estoy yo en medio de ellos. Es decir, no solo reunidos, sino reunidos bajo Cristo para mutuamente exhortarse como lo define Hebreos 10: 25. ¿Se da cuenta? Si no cumple estos requisitos, lo que usted hace podrá ser cualquier cosa menos congregarse.

Por tanto, si ya dejar de congregarse a la manera de la Palabra representa un peligro definitivo para cualquier cristiano, la costumbre de no congregarse (como los que tomaron la decisión de no asistir a nada para no ver a ningún hermano), los mató hace rato. Encima, el congregarse sin sentido de comunidad como lo hacen millones, es un perjuicio de proporciones invaluables para colmo de males. 

¡¡Qué terrible realidad!!

Como si fuera poco, lamentablemente el congregarse en esta era moderna definió todo un protocolo formalizado que se realiza con fidelidad religiosa. Muerte por todo lado. Un robot podría programarse para cumplir a cabalidad dicho protocolo sin problema alguno.

Continuará…