La costumbre de no congregarse (5° Parte)
Continuación…
La alerta de Hebreos 10: 25 -aunque usted no lo crea-, es un tema de vida o muerte. No estoy diciendo salvación o condenación de nadie aclaro, sino de obediencia o rebeldía frente al diseño perfecto de Dios que pretende un impacto directo en el ser de cada miembro, resultado natural de cuando los creyentes se juntan en reuniones interactivas.
De nuevo no un simple juntarse así porque así sino de algo que conlleva todo el propósito divino de cimentación del creyente y su crecimiento espiritual. ¡Nada de números, dinero, ni mucho menos control, por Dios!
El solo juntarse sin más ni más no produce nada, al menos en el propósito de Dios, pero el congregarse bíblicamente hablando es una experiencia enriquecedora de vida.
Jesús lo dijo claramente: en medio de dos o tres congregados en mi nombre allí estoy yo en medio de ellos. Es decir, no solo reunidos, sino reunidos bajo Cristo para mutuamente exhortarse como lo define Hebreos 10: 25. ¿Se da cuenta? Si no cumple estos requisitos, lo que usted hace podrá ser cualquier cosa menos congregarse.
Por tanto, si ya dejar de congregarse a la manera de la Palabra representa un peligro definitivo para cualquier cristiano, la costumbre de no congregarse (como los que tomaron la decisión de no asistir a nada para no ver a ningún hermano), los mató hace rato. Eso sin mencionar el congregarse sin sentido de comunidad como lo hacen millones, lo cual es otro agravante para colmo de males.
¡¡Qué terrible realidad!!
Como si fuera poco, lamentablemente el congregarse en esta era moderna definió todo un protocolo formalizado que se realiza con fidelidad religiosa. Muerte por todo lado. Un robot podría programarse para cumplir a cabalidad dicho protocolo sin problema alguno.
Continuará…