Diezmar sí o no (Parte 8)
Continuación…
¿Qué de esto nos concierne a cristianos gentiles? Lo veremos.
Porque a decir verdad, el problema no es si los hombres impíos hacen o no lo que Dios dice, impresiona que en la iglesia actual es igual de tergiversado. Donde debería ser una realidad patente la justicia de Dios, hay aprovechados cuyos corazones cegados por la ambición han exprimido al pueblo de Dios para sus propios beneficios y lo han manipulado para construir sus imperios.
¿Sorprendido? Mucho de esto usted no lo sabía porque se lo ocultaron (con alevosía y conveniencia clara) porque ciertamente funciona para ellos en sus egocentristas cometidos de asegurar sus billeteras y futuro, pero tampoco usted se propuso investigarlo por su propia cuenta.
Pero continuemos con el tema.
Si revisa en su biblia todos los pasajes que hablan del diezmo, otra vez notará que esto era principalmente una práctica judía porque a ellos se les había ordenado y legalizado y siempre se usó para la finalidad para la que se implementó, nunca para otros fines llámese adquisición de terrenos, compra de enseres o edificación de estructuras físicas como el templo, enriquecimientos ilícitos o cualquier otro.
Y cuando digo nunca, es que nunca tuvo otra finalidad. Esto es algo que también le ocultará el sistema porque no conviene que usted lo sepa.
El sistema tampoco le dirá a usted de dónde viene realmente el diezmo. A lo sumo le llevará al pasaje de Abraham allá en Génesis (Génesis 14: 17-20) como la primera vez que se menciona. Y de hecho allí iremos en unos instantes pero al leerlo uno se pregunta ¿de dónde se le ocurrió a Abraham dar el diezmo en esa ocasión? La biblia no lo dice, pero ya era una costumbre del paganismo religioso que le ofrecía la décima parte de sus frutos a sus dioses como una forma de honrarles y agradecer sus disque bendiciones y por la buena vida para disfrutar del resto. Tiene lógica, porque al mirar la ofrenda de Abel y la de Caín presentada en un altar, podemos comprender que eso no fue una ocurrencia al menos por parte de Caín ni Abel.
Continuará…