domingo, 21 de junio de 2026

Diezmar sí o no (Parte 29)

Diezmar sí o no (Parte 29)

Continuación…

Sí, su prioridad Uno y el grosor del recurso se utilizaba para atender a los necesitados en mayor distribución (viudas, huérfanos, enfermos, extranjeros) y un pequeño porcentaje (el uno por ciento que normalmente usaría el sumo sacerdote terrenal) para sostener dignamente a quienes trabajaran arduamente y se dedicaran a la obra de la enseñanza y la extensión del reino, pero claramente señalados por el Espíritu Santo. Esto también es fácil concluirlo por el conocimiento de lo primero.  

Nadie debía aprovecharse, nadie tomaba solo las decisiones del uso del recurso que traía o en oculto (recordemos la reprensión contundente y terrible que sufrieron Ananías y Safira Hechos 5: 1-11).

Nadie debía tomar nada como si tuviese tal permiso, ni cobrar por su labor en la obra, más bien como principio debían trabajar y así colaborar con ese fondo común. Y vaya que lo hicieron con mucha alegría y responsabilidad. Hasta a las viudas jóvenes, el apóstol Pablo les recomendaba mejor que se casaran y así no gravar a la iglesia con su mantención (observe qué interesante) (1° Timoteo 5: 14 y 16).

Los administradores de esos recursos eran gente muy fiel, de honestidad probada, conocidos por todos y con características también probadas de ser llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, elegidos por todos y a quienes llamarían servidores de las mesas o diáconos (Hechos 6: 1-6). ¡¡Qué maravilla!!

Como nunca tenían que comprar enseres, ni terrenos, ni alquilar locales de forma permanente, ni edificar templos o construir edificios de uso eclesial, ni levantar disque ministerios ni proyectos de nada, tampoco pagar servicios de ningún tipo por el uso de esos inmuebles, ni seguridad, ni mantenimientos, ni propagandas de nada, tampoco hacerse de ministros profesionales a quienes tener que estar pagando jugosos y elevados salarios; el recurso fluía y rendía lo suficiente usándose para lo que Dios había ordenado siempre y conforme a su deseo. ¡¡Qué belleza!!

Continuará…