domingo, 31 de mayo de 2026

Diezmar sí o no (Parte 26)

Diezmar sí o no (Parte 26)

Continuación…

Para nosotros como gentiles creyentes y para los judíos que deciden creer en Cristo el Señor, este pan y este vino poseen la representación del poder de la victoria que Cristo alcanzó en la cruz ofreciéndose a sí mismo. ¡¡¡Qué glorioso!!! Por ello el Señor insiste en que no debemos de dejar de practicar su cena recordando tal Victoria que ganó para nosotros.

Y por cierto no es ninguna santa cena… eso es religioso (diabólica religión). Ni es un pedacito de galletita con una minicopita conteniendo fresco de paquete.

El Señor y el apóstol Pablo dieron instrucciones claras y precisas de cómo celebrarlo y el contexto en que debe ser celebrado y se trata de una reunión pequeña de creyentes redimidos que juntos cenan una comida completa en medio de la cual luce un pan (ojo, un pan sin levadura), un único pan que partirán y del cual comerán todos y una sola copa con vino de la cual beberán todos.

Desgraciadamente la religión lo desvirtuó todo patentándolo como santa cena, que ni es santa ni es una cena. En fin… Continuemos.

La esencia del acontecimiento de Abraham y Melquisedec nos dice entonces que aquel diezmo fue entregado a un sacerdote, pero no a cualquiera sino al que tuviese las características descritas. Ser sacerdote del Dios altísimo, ser de un sacerdocio cuya orden es la mayor disponible sin que exista orden alguna que estuviere por encima de ella y además con los atestados eternos que la definen.

Entonces, si establecemos una línea literal desde Melquisedec hacia el futuro, el único que posee los mismos atestados a la vista es Cristo el Señor que le sucede.

Dicha línea pasa altísimamente por encima de los sacerdocios humanos incluyendo por supuesto al mismo Aarón y el sacerdocio levítico judío que fuera avalado por Dios para ellos. Esa línea ni siquiera toca a la levítica.

Continuará…


domingo, 24 de mayo de 2026

Diezmar sí o no (Parte 25)

Diezmar sí o no (Parte 25)

Continuación…

En la lectura de Hebreos puede corroborar estas cosas acerca de lo que proféticamente es Abraham y como su acto de entregar sus diezmos a Melquisedec liga a este último con Jesucristo.

¿Por qué?, porque Cristo es el siguiente en esa orden sacerdotal impresionante y mayor que la levítica cuyos sacerdotes lo son del Dios Altísimo, no tienen principio ni fin de días, sin padre ni madre y sin genealogía por ser Cristo Dios mismo hecho hombre. Muchos estudiosos de las Escrituras definen que Melquisedec es el mismo Cristo revelado allá para Abraham. ¡¡Tremendo!!

Y este sacerdocio está contundentemente por encima del judío.

Y viene algo más, vital en aquella historia que iguala a Melquisedec con Cristo. Note como él bendice a Abraham y le da pan y vino. Y pregunto: ¿Quién nos ofreció también pan y vino a nosotros? Por supuesto Jesús el Señor en su última noche con los discípulos previo a su pasión y muerte en que revela su cena: pan y vino, que celebrarán como su característica esencial aquellos sus seguidores a partir de esa noche y más específicamente en recordación del suceso grandioso y poderoso que está por ocurrir: la muerte del Cordero de Dios.

La Cena del Señor: este pan y este vino preciosos cuyo significado como todos sabemos son su cuerpo y su sangre en beneficio para todo el que cree para salvación, será la cena que practicará la iglesia el pueblo del Señor.

Ojo, no la pascua que era judía acerca de la liberación de Egipto sino la Cena del Señor que hablaba de la liberación del pecado y la condenación, a favor de la humanidad completa. Esa cena es mayor y más significativa que la pascual judía que es de un pueblo y de la liberación de una situación de esclavitud histórica en un momento de su existencia.

Claro que la Pascua judía nos enseña mucho en todos sus elementos, pero en su momento es la experiencia de un pueblo, el judío y solo ellos.

Continuará…


domingo, 17 de mayo de 2026

Diezmar sí o no (Parte 24)

Diezmar sí o no (Parte 24)

Continuación…

Así mismo años después de ya tener a su único hijo, Dios le prueba pidiéndole que se lo entregue en sacrificio y Abraham procede a sabiendas que Él le había prometido gran descendencia por medio de ese hijo. Por todo esto se le llega a conocer como el Padre de la fe.

Siglos después Juan el Bautista proclama que Dios puede levantar descendientes de Abraham de las piedras (Mateo 3: 9; Lucas 3: 8). El apóstol Pablo da crédito a aquella fe impresionante y proclama que todo el que es de fe ahora es también descendiente de Abraham (Gálatas 3: 6-9) y por ende recibe igualmente las bendiciones de él. Como puede constatar, acá entramos los gentiles, todos cuantos hemos creído en Cristo, en su Palabra y Obra sin haberlo visto ni escuchado físicamente.  

Que ocurra esta gran fe en Abraham previo a la existencia de un pueblo llamado Israel y se nos ligue con ella a los creyentes gentiles por haber creído igualmente por fe al plan de Dios en Cristo Jesús, me trae gran gozo en darme cuenta como Dios ya me tenía en su propósito de redención. La verdad me conmueve hasta las lágrimas esto tan grande. Repito, sucede antes de un pueblo llamado Israel, de una ley mosaica, y de un sacerdocio levítico y aarónico.

Sí, Dios tenía un pueblo en la mira por el cual vendría la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo tanto para los judíos que creyeran como también para el resto de la humanidad.

Así que al llamar a Abram que luego vendría a ser Abraham, ya está poniendo a caminar su plan perfecto que nos incluye a usted y a mí como creyentes no judíos.

Esto no lo podían aceptar para nada los judíos que consideraban a los gentiles como menos que animales inmundos sintiéndose ellos y solo ellos como los únicos beneficiarios de las bondades y misericordias de Dios. ¡Qué errados que estaban!

Continuará…


domingo, 10 de mayo de 2026

Diezmar sí o no (Parte 23)

Diezmar sí o no (Parte 23)

Continuación…

No pagaré nunca más el diezmo bajo el concepto religioso y mentiroso de los hombres ni tampoco restauraré el diezmo legítimo judío en mí vida…, sino que ahora aplico, disfruto y vivo plenamente aquel que sí me concierne: el diezmo abrahámico. Este es el que se ajusta más para mí en toda la biblia.

El diezmo abrahámico en su esencia tiene gran valor para mí como gentil creyente. Sí, la riqueza de su enseñanza está en su esencia reitero, no su aplicación momentánea como un hecho histórico allá en el principio. Allí se trató de un botín de guerra y sucedió una única vez en la vida de Abraham. Después de eso no se registra nada en la Palabra de que continuara entregándole más diezmos ni teniendo más relación con Melquisedec. ¿Pudo haber sido? Quizá, pero lo cierto es que su propósito el cuál es eterno sí se cumplió en ese único y glorioso hecho.

No puedo pasar por alto que ese acontecimiento sucedido a Abraham hace de ese diezmo algo muchísimo más hermoso y hasta profético que el diezmo mosaico de los judíos. De hecho es mayor y mejor según nos lo plantea Hebreos. ¡Aleluya!

Existe un tema superior, espíritu e inclusive Revelación preciosa que está contenido en el acto de Abraham para con Melquisedec; en cada uno de los elementos de aquel gesto siendo Abraham quién es. Recordemos que se trata del primer hebreo y padre biológico de los judíos. Pero en dicho momento ni siquiera tiene hijos porque Sara su esposa es estéril, más Dios le ha hecho la promesa de que sería padre de multitudes.

Abraham no sabe cómo hará Dios para cumplirle, y mucho menos cuando pasan los años y no hay vestigios de llegar a tener descendientes, inclusive se acerca ya a los 100 años y Sara tiene casi 90.

Pero él sabe que Dios lo hará, ¡y lo hace! y alcanza a engendrar a Isaac. Un acto impresionante más de esa fe que le caracteriza que inicialmente ya había mostrado al creerle a Dios dejando su tierra y su parentela para que ese Dios que no conocía le llevara a una tierra que tampoco conocía.

Continuará…


domingo, 3 de mayo de 2026

Diezmar sí o no (Parte 22)

Diezmar sí o no (Parte 22)

Continuación…

Continuando en la Palabra, no hay más sobre el diezmo sino hasta que llegamos al libro de los Hebreos en que se menciona 7 veces y todas en el capítulo 7 en donde se compara el diezmo judío con el diezmo dado por Abraham allá en Génesis a Melquisedec.

Y aquí hago un alto porque esto es grande. Acá podremos ver que aquel diezmo era diferente al mosaico porque se entrega a un sacerdote de una orden mayor que la levítica (de quien Aarón -hermano de Moisés- fuera el precursor) y que es una que nada absolutamente tiene que ver ni se relaciona con la línea sacerdotal del pueblo israelita. ¡Aleluya!

Si yo quisiera practicar el diezmo judío legítimo que está en la biblia, entonces me encuentro con que ni siquiera debería considerarlo pues no soy un judío pudiente, no tengo un Templo autorizado donde llevarlo y ni que esté en una Jerusalén escogida por Dios para poner su Nombre, no soy de ninguna tribu obligada a pagarlo, ni tengo ningún levita a quien entregarlo, ni que sea almacenado en algún alfolí real o colectado en algún recipiente de ofrendas.

Entonces ya definitivamente no le daré más importancia primero al diezmo moderno que de por sí no tiene valor alguno para Dios pues no proviene de Él pero tampoco practicaré el diezmo mosaico que, aunque es el verdaderamente bíblico y legítimo, lo es para los israelitas, pero no para mí como creyente gentil.

Y aquí viene nuestro asunto. No puedo dejar de recordar las Palabras preciosas del Señor de que la verdad (Él que lo es, y por supuesto su Palabra) me harían libre. Es exactamente lo que he sentido y ha sucedido en mi vida al conocer y comprender tantas cosas que me ha enseñado el Señor fuera de la religión. Por ello lo que paso a compartirle a continuación lo llamo “Una verdad liberadora”.  En ella no existe la condena por ninguna parte sino solo paz maravillosa y alegría de operar en ella (esa libertad gloriosa de los hijos de Dios).

Continuará…