domingo, 3 de mayo de 2026

Diezmar sí o no (Parte 22)

Diezmar sí o no (Parte 22)

Continuación…

Continuando en la Palabra, no hay más sobre el diezmo sino hasta que llegamos al libro de los Hebreos en que se menciona 7 veces y todas en el capítulo 7 en donde se compara el diezmo judío con el diezmo dado por Abraham allá en Génesis a Melquisedec.

Y aquí hago un alto porque esto es grande. Acá podremos ver que aquel diezmo era diferente al mosaico porque se entrega a un sacerdote de una orden mayor que la levítica (de quien Aarón -hermano de Moisés- fuera el precursor) y que es una que nada absolutamente tiene que ver ni se relaciona con la línea sacerdotal del pueblo israelita. ¡Aleluya!

Si yo quisiera practicar el diezmo judío legítimo que está en la biblia, entonces me encuentro con que ni siquiera debería considerarlo pues no soy un judío pudiente, no tengo un Templo autorizado donde llevarlo y ni que esté en una Jerusalén escogida por Dios para poner su Nombre, no soy de ninguna tribu obligada a pagarlo, ni tengo ningún levita a quien entregarlo, ni que sea almacenado en algún alfolí real o colectado en algún recipiente de ofrendas.

Entonces ya definitivamente no le daré más importancia primero al diezmo moderno que de por sí no tiene valor alguno para Dios pues no proviene de Él pero tampoco practicaré el diezmo mosaico que, aunque es el verdaderamente bíblico y legítimo, lo es para los israelitas, pero no para mí como creyente gentil.

Y aquí viene nuestro asunto. No puedo dejar de recordar las Palabras preciosas del Señor de que la verdad (Él que lo es, y por supuesto su Palabra) me harían libre. Es exactamente lo que he sentido y ha sucedido en mi vida al conocer y comprender tantas cosas que me ha enseñado el Señor fuera de la religión. Por ello lo que paso a compartirle a continuación lo llamo “Una verdad liberadora”.  En ella no existe la condena por ninguna parte sino solo paz maravillosa y alegría de operar en ella (esa libertad gloriosa de los hijos de Dios).

Continuará…