Diezmar sí o no (Parte 27)
Continuación…
Entonces si debo entregar mi diezmo a alguien pregunto, ¿lo haré a un sacerdocio inferior? ¿Acaso no sería mejor participar de él al mayor, al máximo, imperecedero y perfecto que exista?
No hay duda de que inteligentemente lo entregaría a Cristo.
Ahora como descendiente por la fe de Abraham que soy, poseo el privilegio de hacerlo a la manera de él. Lo entregaré al siguiente y más cercano a mi persona en esa suprema orden sacerdotal. No puedo entregarlo a Melquisedec porque estoy fuera de su época y él está fuera de mi alcance, pero no importa porque sí puedo entregarlo a Cristo quien vive para siempre y podré recibir de él la misma categoría de bendición tal como la recibió Abraham.
Y Cristo me beneficia (bendice) con su pan que es su cuerpo y su vino que es su sangre. ¡Aleluya!
¿Nota la línea eterna y propósito del Padre? No solo genuina sino directa desde el principio. Es la conexión de los elegidos de Dios que trasciende las edades y aún las genéticas humanas.
De seguro usted se está preguntando: ¿Cómo puedo entregar mi diezmo a Cristo? Le digo que es totalmente válida la pregunta porque a Él no lo tengo físicamente conmigo. ¿Oh será que sí?
Cristo el Señor está conformado por miles y miles de hermanos creyentes. Usted y yo somos también parte de su cuerpo. Lo dice la biblia. Y a mis hermanos si los tengo conmigo.
Entonces aquí es fácil comprender por qué pasó lo que pasó allá en Hechos de los apóstoles. ¡Claro!, ellos colectaron todo el recurso y lo repartieron de forma ecuánime entre todos para que no hubiese nadie con necesidad. ¡¡Qué maravilla!!
Continuará…