Diezmar sí o no (Parte 25)
Continuación…
En la lectura de Hebreos puede corroborar estas cosas acerca de lo que proféticamente es Abraham y como su acto de entregar sus diezmos a Melquisedec liga a este último con Jesucristo.
¿Por qué?, porque Cristo es el siguiente en esa orden sacerdotal impresionante y mayor que la levítica cuyos sacerdotes lo son del Dios Altísimo, no tienen principio ni fin de días, sin padre ni madre y sin genealogía por ser Cristo Dios mismo hecho hombre. Muchos estudiosos de las Escrituras definen que Melquisedec es el mismo Cristo revelado allá para Abraham. ¡¡Tremendo!!
Y este sacerdocio está contundentemente por encima del judío.
Y viene algo más, vital en aquella historia que iguala a Melquisedec con Cristo. Note como él bendice a Abraham y le da pan y vino. Y pregunto: ¿Quién nos ofreció también pan y vino a nosotros? Por supuesto Jesús el Señor en su última noche con los discípulos previo a su pasión y muerte en que revela su cena: pan y vino, que celebrarán como su característica esencial aquellos sus seguidores a partir de esa noche y más específicamente en recordación del suceso grandioso y poderoso que está por ocurrir: la muerte del Cordero de Dios.
La Cena del Señor: este pan y este vino preciosos cuyo significado como todos sabemos son su cuerpo y su sangre en beneficio para todo el que cree para salvación, será la cena que practicará la iglesia el pueblo del Señor.
Ojo, no la pascua que era judía acerca de la liberación de Egipto sino la Cena del Señor que hablaba de la liberación del pecado y la condenación, a favor de la humanidad completa. Esa cena es mayor y más significativa que la pascual judía que es de un pueblo y de la liberación de una situación de esclavitud histórica en un momento de su existencia.
Claro que la Pascua judía nos enseña mucho en todos sus elementos, pero en su momento es la experiencia de un pueblo, el judío y solo ellos.
Continuará…