domingo, 28 de enero de 2018

Llevad mi yugo sobre vosotros… (3° Parte)

Llevad mi yugo sobre vosotros…  (3° Parte)
Escrito autóctono

Continuación…

Estoy totalmente convencido de que el panorama que Dios nos tenía es a la inversa;  es decir, el mundo, las luchas, el enemigo y todo lo que pareciera venírsenos encima a acabar sin misericordia con nosotros, son los que en su diseño se encuentran en la posición de estar preocupados porque ya amanece y tienen otro día que enfrentarse con nosotros.

Según la Palabra la imagen es que ellos son los que están temerosos de que amanezca porque a la verdad no tienen ni idea de con qué les vamos a salir y a duras apenas se medio reponen del castigo que se les propinó ayer. (Mateo 16: 18)

Pero ojo, no soy de los que levantan brazos y hacen bulla de victoria para que todos se sientan como que muy envalentonados y piensen que el diablo los ve y sale corriendo. ¡Un momento!  No funciona así.

Como diría un amigo: “¡Ubíquese!”

La Palabra claramente nos alerta de que el enemigo anda como león rugiente buscando a quien devorar (1° Pedro 5: 8). Por eso nadie debe tener mayor concepto de sí que el que debe tener (Romanos 12: 3). No es ningún juego de niños. 

Muchos de nuestros problemas nacen por un lado de la forma en que manejamos las situaciones y por otro de no saber quiénes somos, y la capacidad real que tenemos. Capacidad que se mide en fe según el pasaje que leímos de Romanos pero tal como se ve en su contexto, no se cultiva así porque así. Hay todo un proceso de formación en la sencillez de la comunidad de hermanos que se encuentran ejerciendo sus dones y edificándose mutuamente y para ello no nos hemos dado el tiempo o no sabíamos que funcionaba así.

El gran desconocimiento que tenemos de la Palabra nos delata. Y como en toda milicia, no podemos olvidar que el capitán es Cristo (hasta vivimos cantándolo) pero de cantarlo a comprenderlo y sobre todo de que sea una realidad que vivimos, la verdad es que estamos muy lejos.

Nadie ha dicho que venir al Señor es llegar a un camino de rosas. Pero hay una verdad que el Señor mismo plantea cuando dice “…venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansarMateo 11: 28

¿Qué sentimiento le deja a usted este revelador pasaje?


Continuará…


domingo, 21 de enero de 2018

Llevad mi yugo sobre vosotros… (2° Parte)

Llevad mi yugo sobre vosotros…  (2° Parte)
Escrito autóctono

Continuación…

Me llama la atención la letra de una bonita canción de un compositor cristiano que dice “Buenos días mundo, aquí vamos otra vez…” Parafraseo el sentido a mi entender: “Luchas, ¡qué! ¿Otra vez hoy?... Testaruda rutina.”

Compagina muy bien con la oración de muchos: “Señor, te ruego me ayudes hoy porque yo ya no doy…”  Prácticamente un grito de S.O.S. al cielo.

Pero… ¿imaginamos al Señor con una misión como la que tuvo cuando estuvo entre nosotros, bregando en este mundo así?; recordemos que vino a ser humano como nosotros sin estar exento de nada y era Él solo contra el mundo. ¿Imaginamos a los apóstoles (hombres comunes como usted o yo) teniendo tal visión de su labor cuando se enfrentaron a la monumental tarea de la iglesia?; recordemos que al menos eran a 500 que debían atender 12 al principio y sin esperárselo ni pedirlo fueron 500 X 7 dividido entre 12 de un día para otro . Y como si no bastara, a la vuelta de la esquina se duplicó la cifra. ¿Imaginamos a la iglesia implorando socorro al Señor cuando debían afrontar persecuciones y maltratos? ¿Sabe qué?, no creo que hubiesen llegado muy lejos en su alcanzar al mundo.

¡Qué!, ¿acaso sus problemas no eran tan serios? Le aseguro que sí, y muy serios, pero no los veo en ninguna parte quejarse, ni dudar de sus convicciones ni permanencia.

No se me tome por desconsiderado con mis hermanos sufrientes por las situaciones anómalas que les genera su trabajo para Dios, pero… ¿acaso vinimos a esta vida a tener que estar en una descomunal lucha con todo y hasta con nosotros mismos en nuestra carnalidad por servirle a Dios, llegando a la noche prácticamente respirando por la boca?

La respuesta es un no, pero no un “no” de simple negación sino un “no” de que estamos hace tiempo equivocando el camino y gastando energías valiosísimas de forma innecesaria.


Continuará…