Diezmar sí o no (Parte 6)
Continuación…
Observe toda la información que nos brinda un solo versículo. Solo ese versículo es tan revelador como requerimos para darnos una idea de cómo funciona el diezmo para los israelitas descendientes de Abraham.
Tan funcional, que si vemos la información que nos dan otros pasajes, para Dios no solamente tienen derecho de alimentarse aquellos que han sido asignados por Él para servirle en el ministerio sacerdotal, sino que también los pobres (necesitados, viudas, huérfanos, enfermos) y hasta los extranjeros que habitasen junto con ellos que de una u otra manera eran improductivos de riqueza de forma momentánea o habían llegado a quedar así. ¿De dónde obtendrían estos su alimento?
Dios entonces legaliza que del diezmo sacerdotal también haya comida para ellos y además legaliza un diezmo exclusivo para los pobres que deberán sacar los judíos cada cierto tiempo que dicho sea de paso se convierte en otro de los diezmos que dan los hebreos pudientes. (Deut. 14: 22-29 y 26: 10-13)
Estamos hablando bíblicamente.
Pero usted dirá…, ¿un diezmo para los pobres que se entregará cada cierto tiempo? Y en los plazos en que no esté ¿Qué comerán? Y aquí también dispone Dios que durante las cosechas, los poseedores de tierras permitan acceso a los pobres para que recojan detrás de los cegadores lo que estos dejan o se les va cayendo para que sea su alimento. (Levítico 19: 9-10 y 23: 22; Deut. 24: 19-21). Nada de esto significa un acto de caridad sino un derecho que Dios da a los necesitados y que los ricos hacendados debían cumplir.
Además que también coman de lo que los judíos traen en ofrendas, primicias y fiestas (Deut. 16: 11 y 14). Es decir, nunca habría nadie con hambre, siempre habría alimento suficiente para todos, los que tenían y producían riqueza y los que no. Como puede ver, Dios no deja a nadie a su suerte, Él provee para todos. ¡¡Qué maravilloso y bueno es!!
Continuará…