¿Se trata entonces de satanizar un local? Parte 12
Continuación…
No, el local no ha hecho más que cargarnos. Muchos defienden la aparente comodidad y digo aparente porque en realidad comodidad con preocupación no parece ser tan cómoda. Preocupación que produce cuidar y mantener un edificio. Al lado de que no deja de ser una propiedad que no nos pertenece a la mayoría porque ya alguien o alguna organización se adueñó de ella. Pasamos la vida pagando algo que no es nuestro. Tanto recurso que significa la supuesta comodidad.
Un día saldremos de allí y nos iremos para otra parte y nada nos llevaremos. Un día será vendido por alguien o por alguna organización y no recuperaremos nada. Y ¿a dónde se irán los millones que cuestan esas edificaciones si se venden? No lo sabemos ni nadie nos buscará para devolvernos nada. Se quedarán en alguna organización o en algunos bolsillos que nunca pusieron nada para edificarlos.
Nunca la Palabra nos mandó a comprar terrenos ni a empeñarlos en nombre de la obra de Dios. Nada de eso hay en el Nuevo Testamento. Nada de eso es ni ha sido del interés de Dios. Nadie puede justificarlos con la biblia en la mano para nosotros como gentiles redimidos.
Esos sitios (incluyendo terrenos y edificaciones) han sido motivo de rencillas y de separaciones de muchísimos grupos. Muchos quedaron abandonados en batallas legales de años y allí están pudriéndose.
¿Acaso no aprendemos de la historia?
Miremos Europa y otras regiones del mundo como muchísimos de esos edificios terminaron con asistencias mínimas o hasta abandonados totalmente, pero allí están, siendo testimonio de la insensibilidad de los que alguna vez albergaron que se preocuparon por embellecerlos y mantenerlos hermosos e impecables, pero nunca socorrieron a los santos que tuvieron al lado.
Continuará…