Diezmar sí o no (Parte 3)
Continuación…
Y aquí es donde coincidimos, primero deseamos de corazón obedecer lo que Dios dice en su Palabra y segundo, es comprensible bíblicamente hablando que algunas personas vivan del evangelio.
Ahora entonces podemos argumentar. ¿Quiere ser bíblico? De eso se trata.
Iniciemos con el pasaje que luce tal cual en imperativa ordenanza: Indefectiblemente diezmarás… Deuteronomio 14: 22.
Un análisis preliminar y seccionado del pasaje sin atender contextos nos dice que diezmar ha de ser indefectible. ¿Qué quiere decir esto? Por supuesto usted y yo lo entendemos: diezmar sin defecto. Y efectivamente era eso, diezmar libre de defectos o irregularidades. Si lo vemos occidentalmente nos parece algo extraño porque si se trata de la décima parte de lo que ganamos, entonces pensar en defecto allí como que no coincide. Un diez es un diez y no un 9.9 ni un 10.1. Pero la realidad es que aquí debemos pensar con mente judía y colocarnos en el Israel del éxodo hace unos 3500 años
Decirle sin defecto a un judío que comprende que aquello que traerá es para su Dios, entonces sabe que ha de ser algo perfecto. Y no se trata específicamente de dinero (que no se usaba mucho para transaccionar en ese momento) sino de frutos de lo que sembraba, hierbas, aceites, productos obtenidos de sus ganados y ganados por supuesto entre otras cosas. En otras palabras se trataba de alimento. Y este debía estar en buen estado, ser bueno para ser consumido y no tener a la vista nada que le hiciera parecer defectuoso. Entonces el término indefectible cobra sentido.
Ahora bien, indefectible también conlleva el sentido que ha de ser obligatorio, constante, invariable, indeclinable, cierto; es decir, no se puede obviar; hay que hacerlo siempre.
Continuará…